Es la reacción normal ante cualquier pérdida, ya se por fallecimiento o porque simplemente ya no podemos volver a ver a la persona querida, por ejemplo en las rupturas de pareja. Es normal e inevitable sentirnos tristes, confusos, angustiados o impotentes. Superar el duelo no significa olvidar, pasar página o dejar de querer a la persona, solo supone un cambio y aceptación de lo que ha ocurrido. Hablamos de duelo patológico cuando se alarga en el tiempo, no encuentras razón para seguir viviendo, piensas que jamás lo superarás o te culpas cuando crees que empiezas a hacerlo.

El EMDR, del que ya hemos hablado anteriormente, es una buena técnica para superar un duelo. Es una técnica novedosa que vuelve a tu pasado para darle forma a tu herida, entenderla y curarla. Una vez tu cerebro ha entendido y ha ordenado los acontecimientos, qué y cómo pasó, los sentimientos y emociones son aceptados es hora de afrontar el presente sin que duela.