10 cosas que debes hacer cuando tu hijo es dignosticado con TDAH

Una vez que tu hijo ha sido diagnosticado con TDAH empieza un gran proceso de aprendizaje, tanto para él como para ti. Al principio quizás no sepas muy bien qué es o cómo enfrentarte a él, pero pronto pasarás a ser un gran experto. Aunque conviene que un psicólogo os explique qué debéis hacer en casa, y prepare unas pautas personalizadas para vuestro caso, vamos a repasar algunos consejos que seguro os resultarán de gran ayuda y con los que empezaréis a notar los primeros cambios de comportamiento:

  1. Utiliza mensajes positivos. Refuérzale siempre que haga algo bien, por pequeño que te parezca, seguro que ha significado un gran esfuerzo para él y tenemos que hacérselo saber, para conseguir que se repita en el tiempo. Un simple “¡Qué bien lo has hecho!” o “¡Enhorabuena, lo has hecho genial!” será suficiente.
  2. Evita las frases del tipo “Eres un maleducado” o “Eres un desordenado” Cámbialas mejor por “Tu comportamiento no está siendo el adecuado (y explícale por qué)” o “Tu cuarto está muy desordenado (ofreciéndole la alternativa de que lo arregléis juntos)”
  3. Guarda tiempo para que haga lo que realmente le gusta. Si jugar al fútbol o hacer gimnasia rítmica le gusta… ¡poténcialo!
  4. Dale responsabilidades acordes con su edad, y que vayan aumentando según las va interiorizando en su día a día. Poner la mesa a la hora de la comida, prepararse la mochila para el día siguiente, recoger las cartas del buzón de casa… Anímale a que lo siga haciendo e insiste en lo capaz que es para acabarlo con éxito.
  5. Contabiliza y prémiale por ello. Para lograr el punto anterior puedes dibujar en una cartulina una estrella cada vez que realice la conducta, con el fin de contar al final de la semana cuantas veces lo ha logrado. Por ejemplo, si el objetivo es que ponga la mesa a la hora de la comida, vamos a escribir en una cartulina los días de la semana y dibujamos una estrella cada día que lo haga de la manera en que hayáis pactado que es la correcta, reforzando con palabras positivas cada día que lo hace y, al final de la semana, contaremos el número de estrellas. Si ha conseguido, por ejemplo 5 (esto es acordado con el niño antes de empezar), conseguirá un refuerzo positivo (que aconsejo no sea material), por ejemplo, el sábado por la mañana nos quedaremos una hora más jugando al fútbol o iremos a esa heladería que tanto le gusta el domingo.
  6. Cuando se comporte de manera inadecuada no le prestes demasiada atención, espera a que se calme para hablar con él y explícale por qué no te ha gustado y qué debe cambiar para la próxima vez.
  7. Usa reglas claras y específicas. Una buena técnica es escribirlas en una cartulina y pegarlas en algún sitio donde pueda verlas. Por ejemplo, en el comedor podemos pegar una que diga “Mientras como estoy sentado y tranquilo” (Evitar reglas como, “Compórtate bien mientras comes”, es demasiado general) Cuando le digas qué y cómo debe hacerlo asegúrate de que lo ha entendido, dile que te cuente qué debe hacer.
  8. Crea rutinas y sigue horarios en la medida de lo posible. Cuanto más organizado esté todo mejor.
  9. Ten paciencia, involúcrate en sus actividades, demuéstrale tu cariño y apoyo, motívale, no le grites, explícale todo lo que no entienda, de la manera más sencilla que se te ocurra, no le regañes, no le castigues, ayúdale a mejorar y que no se te olvide que somos el ejemplo a seguir para nuestros pequeños.
  10. Habla con sus profesores. Probablemente el colegio te haya contactado ya o estén al corriente, pero si no es así habla con ellos y cuéntales el diagnóstico. Al fin y al cabo los niños pasan la mayor parte el día en el colegio y es importante que lo sepan.

 

 

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