Autoestima baja ¿Te identificas? Entonces es hora de trabajar

Cada día vienen a consulta personas con diferentes problemáticas que tienen algo en común: AUTOESTIMA BAJA. Nuestra genética, la educación que nos han dado, lo que hemos vivido, los mensajes de la sociedad… todo ello le da forma a nuestra autoestima, y cuando ésta es baja, toda nuestra vida parece no funcionar.

 

A continuación te cuento 10 de los rasgos más comunes que definen una autoestima baja. Si te sientes identificado con ellos, es momento de ponerse en marcha y empezar a trabajar en ella.

  1. Te sientes culpable cuando te equivocas o cometes un error. Te machacas con la idea de que podrías haberlo hecho mejor. Revives la situación y piensas en otras maneras en las que podrías haber actuado.
  2. Te ponen tenso las nuevas situaciones. No te gusta la novedad, cuando algo se sale de lo que sueles hacer en tu día a día te sientes incómodo. Intentas evitar los cambios y cuando no te queda más remedio los afrontas con miedo o inseguridad.
  3. También conocer a nuevas personas te pone tenso. Llegar a un grupo nuevo donde no conoces a nadie. Le das vueltas al qué dirán, que opinión tendrán sobre ti, si lo que estás diciendo parecerá una tontería…
  4. Te cuesta decir NO. Antepones las necesidades de los demás a las tuyas propias. Te cuesta decir que no cuando alguien te pide un favor. A veces dejas incluso de hacer tus obligaciones o cubrir tus necesidades por ayudar o agradar a los demás.
  5. Necesitas la aprobación de los demás para seguir adelante. Si te compras algo nuevo de ropa, necesitas que alguien te diga lo bien que te queda, si tienes que tomar una decisión, pides una segunda opinión a alguien cercano.
  6. Te sientes incómodo al hablar de tus logros. Parece que te sientes más a gusto hablando de tus fallos y errores que de tus propios logros. Además tienes a explicar tus aciertos con algo externo (“le caí en gracia al entrevistador”) y tus errores a algo que solo depende de ti (“normal que no me cogieran en la entrevista, tengo poca experiencia”)
  7. No te sientes libre al expresar tu opinión o sentimientos. Esperas a que otros den su punto de vista para saber si coincide o no con la tuya. Te cuesta expresar tus sentimientos más sinceros y hablar sobre ti y tus necesidades.
  8. Deseo excesivo de complacer o agradar. Tienes miedo a no gustar. Te preocupa lo que piensen los demás sobre ti. Intentas ser amable, no entrar en conflicto, haces favores a todo el mundo y además, te cuesta pedirlos.
  9. Muy sensible a la crítica, lo que hace que busques constantemente “de quien es la culpa”. Puede darse de dos maneras, la primera achacando los errores a la incopetencia de otras personas, culpándoles de la situación, la segunda, culpándote a ti mismo en exceso.
  10. Tendencia depresiva. Debido a tu negatividad generalizada, tiendes a tener una visión catastrófica de las cosas.

Si te has sentido identificado con la mayoría de estas situaciones, te animamos a ponerte en marcha y empezar a trabajar para aumentar tu autoestima.  La confianza en uno mismo es la base del éxito en todos los ámbitos de nuestra vida, de ahí que sea tan importante. Si no nos aceptamos , el resto de facetas de nuestra vida no funcionarán.

Y sobre todo recuerda, SÍ puedes.

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“Ya no puedo más, todo me sale mal”- Los 7 signos de alarma

“Todo sale mal”, “Ya no aguanto más”, “No hay nada que vaya bien”, “No puedo con todo esto”, “Esta ya es la gota que ha colmado mi vaso”, “Tengo que cambiar mi vida, pero, ¿por dónde empiezo?”… Todos hemos pasado alguna vez por una racha donde estos son los principales pensamientos que dan vueltas en nuestra cabeza. El problema comienza cuando viene para quedarse y nos acostumbramos a vivir con ello.Nos hacemos muchas preguntas. ¿Podré superarlo?, ¿Cambiará mi situación?, ¿Volveré a ser feliz? Pues la respuesta es ¡SÍ, POR SUPUESTO!

 

7 signos que indican que algo falla.

1- Insomnio.
Si te despiertas por la noche agitado o directamente no puedes dormir. Parece que la cama es el lugar perfecto para darle vueltas a las cosas, pensar en todo aquello que tienes que hacer, lo que deberías haber hecho o simplemente evaluar lo mal que te va todo.

2- Incapacidad de sentir placer.
Ya nada te motiva, todo aquello que antes solía gustarte a dejado de hacerlo. Todo son obligaciones y ya nada te hace feliz.

3- Sensación de agitación constante.
Dolor en el pecho, como si tuvieras algo dentro que no para de molestarte, contracturas especialmente en el cuello, rigidez muscular, palpitaciones.

4- Estómago cerrado o demasiado abierto.
El apetito siempre se ve afectado cuando tenemos un problema psicológico de este tipo, bien sea por pérdida o aumento de apetito.

5- Sensación de cansancio constante.
El dormir mal y estar siempre agitado, pensando continuamente, hace que no descansemos adecuadamente y que nuestra energía esté bajo mínimos. Lo cual hace que nuestro rendimiento sea cada vez menor y empeore la situación.

6- Despiste o pérdida de memoria.
Dificultad para centrarte. No sabes donde has dejado las llaves o lo que tenías pensado hacer. No consigues concentrarte en nada, estás en otro lado constantemente.

7- Estar a la defensiva.
Vemos todo como un ataque. Estamos esperando que alguien nos conteste mal para reafirmar nuestra hipótesis “no puedo aceptar que me hable así de mal” Te sientes irascible, enfadado, con mal humor constante.

Cantidad de pacientes vienen a nuestra consulta con una vida aparentemente perfecta desde el punto de vista de cualquier espectador externo. Trabajo, hijos, casa, un matrimonio feliz, familia, facilidades económicas, o una persona joven, viviendo una vida que muchos desearían, viajando, trabajando, con vida social, independientes… y aún así están superados por las adversidades. Vienen tristes, cabizbajos, con poca motivación y viendo la terapia psicológica como la última opción para mejorar.

Muchas veces solo se trata de agotamiento psicológico. Un cerebro fatigado lleno de “tengo que…” Mensajes continuos de “debería” Días a los que le faltan horas para poder acabar con todo eso que tienen que hacer.

Si te sientes identificado, probablemente sea hora de empezar a trabajar en el cambio, en la percepción de la situación, en la visión de ti mismo y tu vida, en tus valores y motivaciones, en tu gestión emocional y en tu desarrollo personal.

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