Trastorno obsesivo-compulsivo

  • Conoce a Ana

    • Ana tiene 23 años y realiza todo un ritual antes de irse a dormir. Tiene que subir y bajar las persianas del salón y su habitación 5 veces, alinear la maceta que está en la esquina, abrir y cerrar la puerta de la cocina 2 veces y comprobar que la ventana está bien cerrada antes de irse a dormir. Si algo falla, porque alguien la llama o se despista, tiene que volver a empezar. Ana invierte mucho tiempo antes de irse a la cama y le parece imposible dejar de hacerlo. Aunque lo ha intentado varias veces, la ansiedad es tal, que no puede estar tranquila y al final se acaba levantando para hacer todo el ritual y así poder dormir. Actualmente está conociendo a un chico y teme el día en que duerma con él. “¡Va a pensar que estoy loca si me ve haciendo todo esto!” Además se ha dado cuenta que las obsesiones cada vez son mayores. Últimamente le preocupa tocar la barandilla del metro sin lavarse después las manos o dejarse el grifo abierto

El TOC es uno de los cinco trastornos psiquiátricos más comunes y según la OMS (Organización Mundial de la salud) uno de los 20 trastornos más discapacitantes. Se basa en pensamientos recurrentes que causan un malestar significativo y que tienen como resultado una conducta inapropiada que se realiza con el fin de reducir la ansiedad y crear una sensación placentera que nunca se alcanza (lavarse las manos una y otra vez, comprobar si el gas está cerrado un número excesivo de veces, repetir palabras en silencio, ordenar los objetos de una manera demasiado estricta…) 

 

Durante el trastorno la persona reconoce que estas obsesiones son irracionales, excesivas e inadaptativas, ya que de alguna manera modifican su rutina, ya sea porque gasta demasiado tiempo en comprobar si ha cerrado bien la puerta, porque no puede concentrarse en el trabajo debido a un pensamiento recurrente o porque su salud queda dañada por las numerosas veces en las que se lava las manos.

 

En resumen, se conoce como Trastorno Obsesivo Compulsivo aquellos pensamientos que no puedes quitarte de la cabeza y que no te dejan continuar con tu día a día, lo cual te lleva a realizar ciertas conductas con el fin de calmar la ansiedad, por ejemplo, volver a casa para comprobar si te has dejado el grifo abierto o lavarte las manos una y otra vez por miedo a que estén llenas de gérmenes.

 

Normalmente los TOC, como muchos otros trastornos, son la punta del iceberg, aquello que vemos, que nos molesta. Es decir, que hay que indagar, entender que hay debajo del iceberg, adentrarnos en qué es lo que te está alterando, buscar qué te incomoda para entender por qué hemos desarrollado estos miedos y rituales para controlar nuestra ansiedad.

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