6 cosas por las que deberías practicar Mindfulness

El Mindfulness está de moda, te cuento por qué no deberías dejar para mañana el practicarlo. 6 cosas por las que deberías practicar Mindfulness:

1. Ayuda a controlar el estrés y la ansiedad.

Nuestros niveles de cortisol, la hormona del estrés, se reduce cuando practicamos Mindfulness. Ser conscientes de lo que estamos haciendo y acabar con los automatismos reduce esta hormona y por tanto nos libera del estrés y la ansiedad.

2. Aumenta la concentración.

Porque realmente el Mindfulness es eso, centrarnos en el presente. Pensar durante la ducha en el trabajo. Llamar a un amigo mientras deberías estar trabajando. Coger el móvil para responder ese correo electrónico del trabajo mientras estoy con mi amigo. El aprender a centrarte en el momento presente hace que tu concentración y rendimiento mejoren. Los últimos estudios muestran los buenos resultados que está teniendo la práctica del Mindfulness en personas con Trastorno de Atención e Hiperatividad.

3. Te ayuda a conocerte mejor.

El Mindfulness te enseña a gestionar lo que ocurre en tu interior, porque no son las situaciones lo que generan en ti una emoción, si no el análisis que hagas de ellas. Aprender qué mecanismos has utilizado hasta ahora para obtener respuesta de las diferentes situaciones de una manera rápida y aprender a identificarlas hace que te conozcas mejor.

4. Acaba con el insomnio.

El reducir el estrés y la ansiedad y controlar mejor las emociones da como resultado dormir y descansar mejor.

5. Mejora tus relaciones personales.

Si te sientes bien, tranquilo y en paz contigo mismo tus relaciones mejorarán. El Mindfulness te enseña a reducir las respuestas automáticas, a no juzgar y a estar abiertos a otras maneras de pensar y ser consciente de las nuestras, lo que hará que tus relaciones personales sean más saludables.

6. Aumenta tu optimismo y estado de ánimo.

Centrarte en el presente, no juzgar si es bueno o malo, solo estar en el momento actual hace que tu estado de ánimo mejore. Muchas veces lo que nos entristece o nos pone nerviosos es pensar en el futuro y en las expectativas que tenemos de él. Además la sociedad de hoy en día nos presiona para dejar de tener emociones que no sean la felicidad. Las típicas frases de «sé feliz», «empieza tu lunes con ilusión» y este largo etcétera solo sirven para frustrarnos, porque esta, tristemente, no es la vida real. El Mindfulness nos enseña a darle sentido a estas emociones negativas, sin juzgarlas, simplemente sentirlas y entenderlas, y esto nos libera y aumenta nuestro estado de ánimo.

6 cosas por las que deberías practicar Mindfulness

10 cosas que debes hacer cuando tu hijo es dignosticado con TDAH

Una vez que tu hijo ha sido diagnosticado con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad o más conocido como TDAH, empieza un gran proceso de aprendizaje, tanto para él como para ti.

Al principio quizás no sepas muy bien qué es o cómo enfrentarte a él, pero pronto pasarás a ser un gran experto.

Aunque conviene que un psicólogo os explique qué debéis hacer en casa, y prepare unas pautas personalizadas para vuestro caso, vamos a repasar algunos consejos que seguro os resultarán de gran ayuda para plantarle cara al TDAH:

  1. Utiliza mensajes positivos. Refuérzale siempre que haga algo bien, por pequeño que te parezca, seguro que ha significado un gran esfuerzo para él y tenemos que hacérselo saber, para conseguir que se repita en el tiempo. Un simple “¡Qué bien lo has hecho!” o “¡Enhorabuena, lo has hecho genial!” será suficiente.
  2. Evita las frases del tipo “Eres un maleducado” o “Eres un desordenado” Cámbialas mejor por “Tu comportamiento no está siendo el adecuado (y explícale por qué)” o “Tu cuarto está muy desordenado (ofreciéndole la alternativa de que lo arregléis juntos)”
  3. Guarda tiempo para que haga lo que realmente le gusta. Si jugar al fútbol o hacer gimnasia rítmica le gusta… ¡poténcialo!
  4. Dale responsabilidades acordes con su edad, y que vayan aumentando según las va interiorizando en su día a día. Poner la mesa a la hora de la comida, prepararse la mochila para el día siguiente, recoger las cartas del buzón de casa… Anímale a que lo siga haciendo e insiste en lo capaz que es para acabarlo con éxito.
  5. Contabiliza y prémiale por ello. Para lograr el punto anterior puedes dibujar en una cartulina una estrella cada vez que realice la conducta, con el fin de contar al final de la semana cuantas veces lo ha logrado. Por ejemplo, si el objetivo es que ponga la mesa a la hora de la comida, vamos a escribir en una cartulina los días de la semana y dibujamos una estrella cada día que lo haga de la manera en que hayáis pactado que es la correcta, reforzando con palabras positivas cada día que lo hace y, al final de la semana, contaremos el número de estrellas. Si ha conseguido, por ejemplo, cinco (esto es acordado con el niño antes de empezar), conseguirá un refuerzo positivo (que aconsejo no sea material), por ejemplo, el sábado por la mañana nos quedaremos una hora más jugando al fútbol o iremos a esa heladería que tanto le gusta el domingo.
  6. Cuando se comporte de manera inadecuada no le prestes demasiada atención, espera a que se calme para hablar con él y explícale por qué no te ha gustado y qué debe cambiar para la próxima vez.
  7. Usa reglas claras y específicas. Una buena técnica es escribirlas en una cartulina y pegarlas en algún sitio donde pueda verlas. Por ejemplo, en el comedor podemos pegar una que diga “Mientras como estoy sentado y tranquilo”. (Evitar reglas como, “Compórtate bien mientras comes”, es demasiado general). Cuando le digas qué y cómo debe hacerlo asegúrate de que lo ha entendido, dile que te cuente qué debe hacer.
  8. Crea rutinas y sigue horarios en la medida de lo posible. Cuanto más organizado esté todo mejor.
  9. Ten paciencia, involúcrate en sus actividades, demuéstrale tu cariño y apoyo, motívale, no le grites, explícale todo lo que no entienda, de la manera más sencilla que se te ocurra, no le regañes, no le castigues, ayúdale a mejorar y que no se te olvide que somos el ejemplo a seguir para nuestros pequeños.
  10. Habla con sus profesores. Probablemente el colegio te haya contactado ya o estén al corriente, pero si no es así habla con ellos y cuéntales el diagnóstico. Al fin y al cabo los niños pasan la mayor parte el día en el colegio y es importante que lo sepan.

Además de estos consejos generales, debemos crear un plan personalizado para cada niño y familia y trabajar en todos los ámbitos. Es importante que haya coordinación entre el colegio, los padres y el terapeuta.

Para cualquier consulta, no dudes en escribirnos e ¡intentaremos ayudarte!

10 cosas que debes hacer cuando tu hijo es dignosticado con TDAH

Los inicios del TDAH (Trastorno Déficit de Atención e Hiperactividad)

Cuando un niño es diagnosticado con Trastorno Déficit de Atención e Hiperactividad, os suele llenar de dudas. Venís a consulta asustados, con muchas dudas y preguntas, planteándoos el eterno conflicto entre medicación sí, medicación no.

A las pocas semanas os volvéis unos auténticos expertos en la materia. Leéis, preguntáis y comenzáis a aprender a una velocidad exagerada.

Ahora vamos a rebobinar, y contar al resto del mundo cómo llegasteis hasta ahí.

Tu hijo ya lleva tiempo haciéndote perder los nervios, en casa dice lo primero que se le ocurre, actúa de manera impulsiva, como si no pensara las consecuencias.

No controla, parece que no te escucha, no sigue las normas que le has repetido una y otra vez, como si no te hubiera escuchado o como si ya lo hubiera olvidado.

No se fija en lo que está haciendo, está inquieto todo el tiempo, no regula la duración de las tareas, puede estar media hora lavándose los dientes o querer acabar los deberes en cinco minutos.

Vive muy intensamente tanto las emociones positivas como las negativas.

Se frustra rápidamente cuando algo no le sale bien pero siente una inmensa alegría cuando descubre algo nuevo.

Probablemente el colegio ya te ha contactado, se habla de que es un niño inquieto, que no obedece, no escucha a los profesores, no se toma en serio las tareas, golpetea la mesa, se retuerce en la silla, se levanta en mitad de la lección, habla o grita en exceso, parece que no le interesa nada de lo que ahí suceda, se enfada y pierde el control…

¡Que no cunda el pánico!

Alguien te dice que cabe la posibilidad de que tu hijo sea diagnosticado con TDAH o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Cada vez se escuchan más estas siglas, muchos hablan de este trastorno, pero a ti te vienen muchas dudas…

¿Qué significa?, ¿es grave?, ¿va a mejorar o va a empeorar con el tiempo?

Te suena, ¿verdad?

Pasemos a hablar un poco de lo que es el TDAH o el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

Lo primero de todo el diagnóstico debe ser realizado por un especialista.

Habla con el orientador/a del colegio. Mediante una serie de métodos te indicará si es o no conveniente acudir al neurólogo.

Es cierto que el número de casos es cada vez mayor, y algunos piensan que es una manera de etiquetar a los niños inquietos de antes. Pero los padres que viven con un pequeño con TDAH probablemente noten bien la diferencia.

Ante todo hay que normalizar la situación.

No buscar culpables, ¡porque no existen!

Es importante que se empiece a trabajar lo antes posible. Hoy en día se sabe mucho sobre este trastorno, papás y niños aprenderán con el tiempo como enfrentarse a él.

Cuanto antes se interiorice la manera de trabajar con un niño con este trastorno mejores resultados en un período más corto de tiempo conseguiremos. Puedes pinchar aquí para saber qué hacer desde casa.

¿Qué consecuencias tiene en su día a día?

Pierde con frecuencia el material escolar, cuando le preguntas por sus lápices, libros o incluso sus gafas no tendrá ni idea de cuando los vio por última vez.

A veces puede resultar frustrante, como si no te estuviera tomando en serio, pero piensa que igual de frustrante es para él. Los castigos o regañinas no sirven de casi nada. Ayúdale, no le grites o le repitas las cosas una y otra vez, solo va a generar malestar y nerviosismo en ambos.

Probablemente los deberes o todo lo que suponga tener que estar concentrado durante un período largo de tiempo le resulte imposible, así que inventará una y mil excusas para retrasar el momento de sentarse a hacer las tareas del colegio o ver una película que no le interese.

Cuando esté hablando contigo se despistará con cualquier cosa, tendrás la sensación de que no quiere escucharte, que está en su mundo, que no le interesa lo que le estás contando, pero de verdad, no le culpes.

Una vez que entendemos el trastorno, que sabemos que nadie tiene la culpa, que tenemos que ser un equipo que trabaje junto, que debemos entender a nuestro hijo, apoyarle y darle cariño.

Ahora es hora de seguir las directrices que marque el especialista.

Los niños con TDAH mejoran mucho cuando se crea una buena rutina y se trabaja desde los diferentes ámbitos. No le tengas miedo al TDAH, es una oportunidad para empezar a ponernos las pilas y trabajar en ello.

Los inicios del TDAH (Trastorno Déficit de Atención e Hiperactividad)

¿Qué consecuencias tiene en su día a día?

Pierde con frecuencia el material escolar, cuando le preguntas por sus lápices, libros o incluso sus gafas no tendrá ni idea de cuando los vio por última vez.

A veces puede resultar frustrante, como si no te estuviera tomando en serio, pero piensa que igual de frustrante es para él. Los castigos o regañinas no sirven de casi nada. Ayúdale, no le grites o le repitas las cosas una y otra vez, solo va a generar malestar y nerviosismo en ambos.

Probablemente los deberes o todo lo que suponga tener que estar concentrado durante un período largo de tiempo le resulte imposible, así que inventará una y mil excusas para retrasar el momento de sentarse a hacer las tareas del colegio o ver una película que no le interese.

Cuando esté hablando contigo se despistará con cualquier cosa, tendrás la sensación de que no quiere escucharte, que está en su mundo, que no le interesa lo que le estás contando, pero de verdad, no le culpes.

Una vez que entendemos el trastorno, que sabemos que nadie tiene la culpa, que debemos entender a nuestro hijo, apoyarle y darle cariño.

Ahora es hora de seguir las directrices que marque el especialista.

Los niños con TDAH mejoran mucho cuando se crea una buena rutina y se trabaja desde los diferentes ámbitos. No le tengas miedo al TDAH, es una oportunidad para empezar a ponernos las pilas y trabajar en ello.


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