Crecimiento personal

autoestima
  • Conoce a Sofía

    • Sofía tiene 28 años. Vino a consulta el primer día sin saber muy bien qué contar.  Una amiga le había hablado de su experiencia con una psicóloga de nuestro equipo y vio un cambio tan positivo en ella que se animó a llamarnos. “En realidad no me pasa nada, pero hay ciertas cosas que me gustaría conocer o mejorar de mi misma. En general podría decir que confío en mi, pero hay situaciones en las que me vuelvo tan pequeña que no sé cómo reaccionar, me pongo nerviosa y prefiero no participar porque creo que va a ser inútil […] Además siempre estoy haciendo cosas por los demás, no sé decir que no aunque me venga fatal, y si lo hago me siento tan culpable que prefiero no hacerlo. En el trabajo estoy algo estancada. No estoy trabajando de lo que estudié y aunque no me desagrada no sé si me veo toda la vida trabajando en algo similar”

Baja autoestima, no saber decir que no, sentir emociones que no entiendo, discusiones familiares, inseguridad… A veces, no es necesaria la presencia de un trastorno para acudir al psicólogo.

El ejemplo de Sofía,  lo vemos muy a menudo. Personas que venís a consulta sin objetivos muy claros, pero con ganas de mejorar, de conoceros, de confiar más en vosotros mismos, de entender el entorno que os rodea, de mejorar vuestra autoestima…

A veces, solo buscamos ayuda cuando hemos tocado fondo, cuando ya no sabemos qué hacer. Pero tenemos que despatologizar la psicología, esto es, acudir al psicólogo también cuando no hay trastorno, cuando estoy bien pero quiero estar mejor, cuando quiero sacar lo mejor de mismo, cuando mi autoestima es tan variable que ni yo mismo la entiendo.

Las áreas más comunes que podemos trabajar son:

 

  • Autoconocimiento. Aprender a conocerte mejor. Es el primer paso para mejorar la autoestima. Es importante conocer tus fortalezas y debilidades para aceptarte y quererte.
  • Potenciar tus habilidades. Una vez conoces tus puntos fuertes y débiles, podrás potenciar aquello en lo que eres bueno para sacarle el máximo partido.
  • Descubrir qué te hace feliz. A veces no sabemos qué es la felicidad. Socialmente nos han vendido algo que no es y perseguimos una felicidad falsa y vacía. El bienestar y la felicidad son diferentes para cada uno de nosotros, por eso es tan importantes que encuentres qué es para ti ser feliz y cómo conseguirlo.
  • Crear metas concretas y ayudarte a alcanzarlas. A veces tenemos muchas ideas en la cabeza pero nos cuesta crear un plan de acción para conseguirlo. En cualquier ámbito (profesional, académico, personal, familiar…), necesitamos tener claros nuestros objetivos o deseos para así dirigirme a ellos. A veces nos perdemos en cosas que no consideramos importantes y nos desviamos de nuestros deseos reales, haciendo que nos frustremos o nos estanquemos y disminuya nuestra autoestima.
  • Mejorar la gestión emocional: El manejo de las emociones es clave para alcanzar el bienestar. Aprender a identificar, aceptar y regular las emociones es una de la herramientas más importantes para alcanzar el bienestar.
  • Aumenta tu autoestima: La autoestima no es estática. Varía a lo largo del tiempo e incluso de los diferentes ámbitos. Es decir, puedo tener una autoestima muy elevada en el ámbito social, pero en cambio una autoestima muy bajita en el mundo laboral. Tanto la autoestima alta como la baja es multicausal, es decir, son muchos los motivos por los que nuestra autoestima puede variar. ¿Lo bueno de todo esto? Que podemos mejorarla. Confiar en nosotros y tener una autoestima saludable te ayudará a quererte, cuidarte y vivir.
  • Entrena tus Habilidades Sociales: Empatía, escucha activa, negociación, capacidad de disculparte y comunicar… Todas las habilidades sociales pueden entrenarse. Una de las que más trabajamos en consulta es la asertividad o la capacidad de  marcar límites, decir que no si así lo deseas, no anteponer siempre las necesidades del otro sobre las tuyas o decir lo que piensas sin dañar al otro.
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