Duelos

  • Conoce a Irene

    • Irene, de 32 años, perdió a su padre hace unos meses. Fue algo repentino que nadie esperaba. Tuvo que encargarse de todo el papeleo, la organización, y lo más difícil, apoyar emocionalmente a su madre y hermana. Cuando ocurrió no se permitió llorar, estaba tan ocupado haciendo otras cosas y cuidándolas que se le olvidó ocuparse de sí mismo. Nos cuenta que no lo entiende, que pasó hace ya 9 meses pero que es ahora cuando aparecen las pesadillas, los pensamientos que no logra quitarse de la cabeza, la tristeza que no le permite gestionar su día a día. Cuando tiene momentos de estar a solas consigo mismo, se hunde en la más profunda tristeza recordando a su padre y en lo trágico de la situación.

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Es la reacción normal ante cualquier pérdida. Toda persona ante una pérdida vive un período de duelo, a veces casi sin darse cuenta. Lógicamente no todas las pérdidas tienen la misma consecuencia en la persona. Es normal e inevitable sentirnos tristes, confusos, angustiados o impotentes, pero algunas se vuelven complicadas de superar. Los duelos que más vemos en consulta son por fallecimiento de alguien querido o duelo en las rupturas de pareja. Pero existen otros, que aunque no sean tan conocidos también pueden afectarnos, como el duelo al perder un trabajo, duelo por abandonar un determinado rol, duelo por abandonar la juventud… 

 

Superar el duelo no significa olvidar, pasar página o dejar de querer a la persona, solo supone un cambio y aceptación de lo que ha ocurrido. Conseguir que deje de doler.

 

Hablamos de duelo patológico cuando se alarga en el tiempo, no encuentras razón para seguir viviendo, piensas que jamás lo superarás o te culpas cuando crees que empiezas a hacerlo. También cuando hay una negación del duelo, una falta emocional ante la pérdida, quizás para proteger a alguien o porque no estás preparado para enfrentarte a ello en el presente. En estos casos normalmente hay un bloqueo del duelo, que aparecerá en el futuro, por ejemplo, ante una pérdida posterior, pero con unos síntomas desproporcionados.

 

El EMDR, es una de las mejores técnicas para superar un duelo. Es una técnica novedosa que vuelve a tu pasado para darle forma a tu herida, entenderla y curarla. Una vez tu cerebro ha entendido y ordenado los acontecimientos, qué y cómo pasó y los sentimientos y emociones son aceptados, es hora de afrontar el presente sin que duela.

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