Duelo en tiempos de Coronavirus

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Duelo en tiempos de Coronavirus

Atravesar un duelo en este momentos se hace todavía más complicado. Son momentos difíciles, momentos de gran incertidumbre, momentos solitarios, lejos de la gente a la que queremos abrazar.

Muchos estáis viviendo duelos, quizás eres tú, quien está leyendo esto, quien ha perdido a un ser querido. Lo primero de todo, mandarte toda mi fuerza, siento todo por lo que estás pasando.

El Estado de Alarma no te permite seguir todos esos rituales a los que estamos acostumbrados. No has podido ver a esa persona fallecida, seguramente te hayas enterado por una llamada telefónica, y nadie a quien abrazar. Quizás tengas suerte y tengas a alguien al lado para recibir el abrazo de un ser querido.

Pero otros muchos lo estáis viviendo solos en casa, sin ningún contacto físico, ningún ritual.

Y esto va dirigido a vosotros, para que, a pesar de la situación tan complicada, puedas vivir este duelo de la manera más sana posible. Y no estoy hablando de no sufrir, ¡faltaría más! Si no, no serías humano. Hablo de pasar las diferentes etapas del duelo, de que te cuides en este momento, de que no te sientas solo ante el dolor.

Vamos a ello.

Lo primero de todo. Es normal que sientas emociones de todo tipo. Rabia, dolor, ira, culpa, tristeza, impotencia… Permítete sentirlas. No tengas prisa porque se vayan. En este momento tienen su función. Quizás estas emociones van acompañadas de otros síntomas físicos, como taquicardia, dolor de cabeza, sensación de mareo, irritabilidad, dolor de estómago…

Es normal que aparezcan todas estas emociones. Acepta que están ahí y que además tienen que estar. No intentes bloquearlas, no te digas «tengo que ser fuerte», ¿qué es ser fuerte?, ¿no llorar, no sentir, no estar triste? Es momento para las emociones, piensa en ellas, pregúntate cómo estás, siéntelas, acéptalas.

Exprésalas.

El paradigma ha cambiado. Es cierto que no puedes abrazar a nadie, acudir al tanatorio o rodearte físicamente de los tuyos. Pero tienes toda la tecnología a tu disposición. Ahora es muy importante. Cuenta cómo te sientes, llora, grita, siente al amor a través de la pantalla…

Solo te pido una cosa… Intenta no machacarte con todas esas ideas de lo que te gustaría hacer pero la situación no te lo permite. Por supuesto que quieres ver a tus seres queridos, por supuesto que preferirías que nada de esto hubiera pasado, o haber tomado medidas más drásticas antes de que esto ocurriera. Pero, ¿sabes qué? Nada de esto dependía de ti, no tenías la información suficiente y no puedes cambiar la situación, así que, sal de ese bucle que solo te hace daño. Es más sano centrarte en tu dolor, en lo que sientes, en lo que sí puedes hacer que en lo que en este momento está prohibido o se debería haber hecho.

Pon límites a las llamadas.

Respeta tus tiempos en soledad. Serán muchos los que te están llamando para saber cómo estás. Tómate tu tiempo. No tienes que contestar a todos ellos ya. Puedes mandarles un mensaje o que otro responda por ti. Les llamarás cuando estés preparado/a para hacerlo. Quizás ahora solo quieras hablar con unos pocos, y está bien, sigue tu ritmo.

Crea tu propio ritual de despedida.

Que no puedas hacer el ritual típico no quiere decir que no podáis hacer una ceremonia. Haz aquello con lo que te sientas bien. Escribe una carta, crea un pequeño altar en casa, una caja de sus recuerdos, organizad un evento más elaborado por Skype con todos los seres queridos, donde cada uno hable de lo que siente y de su despedida… Haz aquello que te conecte con tu dolor y te ayude a recolocar tus emociones.

Además del ritual de despedida con tus seres queridos, puedes hacer una despedida individual, que te ayudará a transitar el duelo de una manera sana. Por ejemplo escribir una carta, hablando sobre esa persona que ya no está, recordando tu primer recuerdo con él o ella, lo que más te gustaba, lo que menos, por todas esas cosas por las que le pides perdón, o por las que le perdonas, dándole las gracias y diciéndole todo lo que le quieres. Te ayudará a conectar con su recuerdo y decirle adiós. Aunque se irá de una forma física, porque siempre quedará en tu recuerdo.

Si la situación te supera o quieres pedir ayuda, se han creado teléfonos de apoyo psicológico para las personas afectadas por el coronavirus (COVID-19) Aquí los tienes:

          91 700 79 89 (Familiares de personas enfermas o fallecidas como consecuencia del coronavirus)

          91 700 79 90 (Profesionales con intervención directa en la gestión de la pandemia)

          91 700 79 88 (Población en general con dificultades derivadas del estado de alerta)



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